Día 12 – Meteora

Los monasterios de Meteora. En griego significa colgados del cielo, son patrimonio de la humanidad y un espectáculo difícil de explicar.

El objetivo hoy es visitar los 6 templos que quedan en las montañas de Meteora. Aquí podéis ver el mapa:

Kastraki, a la izquierda del mapa, es el pueblo en el que estamos alojados. Saliendo no hay perdida y enseguida empezamos a subir hacia los templos.

El primero que visitamos es el más lejano. El Monasterio de San Esteban, (Αγιος Στέφανος, Àgios Stéfanos). Este es el único en el que no hay que subir escaleras, el acceso esta a la altura del parking.

Los templos están restaurados. En cinco de ellos habitan monjes y en uno monjas.

“Las fotos pueden no corresponder con los templos que menciono. No están en orden”

Seguimos hacia el Monasterio de la Santísima Trinidad, (Αγία Τριάδα, Agía Triada). Aquí ya toca subir escaleras. Con el calor que hace, se hace muy duro.

Antes de comer vemos otros dos:

Monasterio del Gran Meteoro (Μεγάλο Μετέωρο, Megálo Metéoro), (Μονή Μεταμορφώσεως, Moní Metamorfóseos) o de la Transfiguración y el Monasterio Varlaam, (Βαρλαάμ).

El primero es el más grande y donde más turistas hay.

Las escaleras se acumulan, pero cuando se llega arriba, merece la pena.

En todos ellos destacan las pinturas de los martirios a los santos.

Ya estamos agotados y es hora de comer, así que bajamos al pueblo.

Da pereza volver arriba, pero hay que darlo todo.

Vamos hacia el Monasterio Roussanou, (Ρουσάνου) y cuando llegamos arriba, jadeando y sin fuerzas, esta cerrado. Se apiadan de nosotros y nos dejan una visita rápida de 5 minutos. No nos cobran. Por cierto la entrada a cada templo cuesta 3€.

Ya solo nos queda uno, el Monasterio de San Nicolás, (Αγιος Νικόλαος, Àgios Nikólaos).

Terminada la ruta, estamos reventados. Ha sido espectacular, pero a la vez agotador.

Vuelta al pueblo, descanso, salida a tomar algo y vuelta para arriba a ver el atardecer desde otra de las rocas con vistas.

Meteora es sin duda uno de esos sitios mágicos en los que te dices a ti mismo que la vida merece la pena.
Si vais a Grecia no os lo perdáis.

 

 

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