Hoy, como hasta ahora, calor desde primera hora. Salimos hacia la iglesia Ortodoxa de Sveta Nedelya. Paramos antes en el mercado central, que se da un aire al de Budapest, pero en pequeñito.

Cuando llegamos a la iglesia, hay una misa. Nos quedamos en la puerta viendo el servicio, cuando nos pasa la anécdota del día. Una señora mayor se nos desmaya en la puerta y se cae redonda entre nosotros. Consigue levantarse y resulta que hablaba español. Le explica a Ana que el calor y la devoción le han podido.

Al final se recupera y seguimos visitando la iglesia y observando como la gente reza sus plegarias.

Seguimos hacia la Basílica de Santa Sofía, pasando antes por delante del teatro nacional.
La Basílica es un templo muy antiguo, construido en 4 ocasiones, uno sobre otro.
En la parte de abajo, se pueden visitar los restos de anteriores construcciones, tumbas y algún mosaico. Hoy la entrada es gratis, solo nos cobran por poder sacar fotos.
En la Basílica nos encontramos otra ceremonia, un bautizo.
Damos un paseo y paramos a tomar algo en una terraza. Después volvemos hacia el centro para ir a comer al Happy, un local moderno, súper grande, con mucha gente. Unos 23€ en total.

 

Después de comer, el sol aprieta de lo lindo…nos vamos a ver el museo arqueológico que estará fresquito. No es muy grande, pero tiene alguna pieza de interés.

 

Fuera del museo hay una fuente de agua, en la que descansamos un rato refrescandonos con el agua que salpica.

Calle curiosa.

Seguimos de paseo dirección Calle Vitosha. Por el camino vemos la ópera y una bonita iglesia.

Iglesia de Sveti Sedmochislenici.
Seguimos a Vitosha, donde degustamos unos coctails en una terraza. Ya son las 8 y se esta levantando aire, por fin un poco de frescor.

Acabamos la jornada cenando en el Einstein, cerca del apartamento. Un sitio asequible y con mucha variedad.