El objetivo de hoy es visitar el famoso bosque de Bambú de Sagano, a unos 20 minutos en tren de Kyoto.

Hay que ir mediante la línea JR Sagano y bajar en la estación de Saga-Arashiyama. Luego seguir la ruta sur que hay en los folletos que podrás ver en la estación.

Lo primero que te encuentras es el templo de Tenryu-ji. Templo construido en 1345 y patrimonio de la UNESCO. Tenryuji significa “Templo Celestial Dragón”.

Camino del templo charlo con una japonesa que había vivido en Holanda, sobre el otoño y que bonito esta todo. Le comento que voy a ver el bosque de bambú, y no lo conocía. A veces sabemos más los turistas que los lugareños. Ella es de Hiroshima y me dice que vio Barcelona en un solo día. Nos despedimos y al templo.

Un jardín de película. Reflejos en agua en calma, jardín Zen, carpas de colores, garzas, etc…en fin, un completo jardín japonés.

Saliendo del templo, el camino te lleva al puente de Togetsukyo (Puente del paseo de la luna). Y siguiendo el curso del río se llega al bosque de bambú. 

El bosque es pequeño, pero impresionan esos bambúes tan largos. Un sitio espectacular.

Desgraciadamente hay mucha gente, así que la ansiada foto del bosque sin nadie alrededor, tendrá que esperar.

Templo pequeño de la zona.

Sigo el camino de vuelta a la estación, picando algún bocado típico en los puestos que hay. Pollo tostado, croquetas de carne, brochetas…

También hay muchas tiendas y alguna compra cae.

En una tienda mientras esperó por una compra, tengo una amena charla sobre fútbol con el chico de la caja. Al decirle de donde soy, acabamos hablando del Bilbao…el tío sabe que sólo juegan vascos…En fin, que de la Real saben poco.

Me pregunta cuanto he tardado en llegar a Japón y se sorprende bastante cuando le digo que 17 horas. Sabe algunas palabras en español…y se despide con un hasta la vista.

De nuevo para Kyoto, estación central y autobús número 100 para ir a el templo de Kiyomizudera, patrimonio de la humanidad de la UNESCO. Algunas partes están en restauración, pero aún así merece la pena.

Esta repleto de gente. A cada sitio que voy hay cientos de colegiales en uniforme.

La parte central soportada por pilares de madera sin un solo clavo.

La fuente de los tres chorros de la vida. Hay que beber sólo de uno, tienes que elegir. El primero te otorga salud, el segundo prosperidad y el tercero inteligencia. 

Bebo del tercero sin saberlo, para otra vez beberé del primero.

Un sitio muy místico.

Creo que me he ganado un descanso, así que me tomó una Asahi Biru, bien fresquita. Cerveza…para los que no sepan Japonés. 😉

Es hora de bajar por las calles antiguas de Kyoto, Sannenzaka Slope y Ninenzaka Slope. Repletas de tiendas de recuerdos, son lo más parecido a lo que fue Kyoto en la antigüedad.

Maikos por las calles antiguas.

Veo la pagoda de Yasaka y el Ryozen Kannon, una estatua enorme. Son las 17:00 y ya está cerrado. Un monje toca una campana…la vibración dura una pasada. 

Salgo al parque Maruyama y salgo de nuevo por Yasaka Shrine. La vista de Gion al atardecer es espectacular.

Hoy cruzo Gion, para ir al Pontocho, una zona al lado del canal con multitud de restaurantes, tiendas, etc… Vamos, como en el resto de Kyoto o Tokio.

Mis pies ya no pueden más. Tenía qué haber bebido del primer chorro.. ;-). Cena y al hotel. Mañana hay que viajar.