Hoy es Domingo y como creó que me va a sobrar tiempo, me lo tomo con calma. Me levanto a las 8:15 para salir a las 9:00. Hoy toca visitar Hiroshima y el primer punto del día va a ser el museo memorial para la Paz. Estoy cerca del parque, así que voy andando.

El 6 de Agosto de 1945, los americanos lanzaron la primera bomba atómica sobre población civil. La bomba causo más de 200.000 muertos. Más de 100.000 murieron directamente a causa de la explosión o a los pocos días de esta.

El museo es el homenaje a todas las víctimas y tiene como objetivó mostrar el horror de las bombas atómicas y lucha para su erradicación.

La muestra impresiona. Hay imágenes duras y objetos que muestran la destrucción.

La bomba exploto a unos 650m de altura y sólo llevaba en su interior 1Kg de Uranio. Todo en un radio de 2 Km al centro de la explosión, simplemente desapareció.

En la foto podéis ver lo que quedo de la ciudad.

Merece la pena ver el museo. Sentí lo mismo que cuando visite Auswitch. Son estas cosas las que te enseñan como pueden llegar a ser los seres humanos.

Una vez visto el museo recorro los diferentes escenarios del parque de la Paz, y los diferentes símbolos conmemorativos que contiene. Especialmente la cúpula de la bomba atómica que fue de lo poco que se mantuvo en pie y que la UNESCO ha calificado como herencia de la humanidad.

Al lado de la cúpula un hombre cuya madre sobrevivió embarazada de él. Cuenta los efectos de la radiación sobre muchos de los niños que nacieron posteriormente a la explosión.

Subo al norte caminando hasta el castillo de Hiroshima. El castillo evidentemente fue destruido por la bomba, por lo que fue reconstruido en parte.

Subo a la torre del castillo que tiene una exposición sobre el mismo, y que contiene una colección de objetos de la época Edo. Katanas, algún traje de samurai y una buena colección de los cascos que usaban.

Salgo del castillo hacia el este, al jardín de Shukkeien. Un bonito jardín japonés, donde me tomó un ice-coffee.

Son casi las 14:00 y ya he acabado las visitas culturales. Como hay que comer y donde fueres haz lo que vieres, me dirijo a Okomori-mura Village, que en realidad es un edificio con varias plantas llenas de restaurantes dedicados al plato típico de Hiroshima, el Okonomiyaki, del qué ya os hable anteriormente.

Es un espectáculo verlo hacer lentamente en la plancha delante tuyo. Rico, rico…

Son las 15:00 y he acabado Hiroshima. A la salida del restaurante hay una plaza donde jóvenes grupos japoneses están dando breves conciertos. Me entretengo un poco y decido ir a Iwakuni. Una ciudad un poco más abajo de Miyajima, para lo que usó la misma línea de JP que utilice ayer.

En esta ciudad está el puente de Kintai-Kyo, que es de madera y cuya estructura está construida sin clavos. Muy chulo.

Llego justo cuando ya está atardeciendo. Para cruzar el puente hay que pagar, pero como ya han cerrado, se puede pasar gratis.

Al otro lado hay un complejo que parece interesante, lástima no haber llegado antes.

Hay un mirador para observar unas serpientes albinas únicas de esta zona, pero lo único blanco que veo es un gatito que se quiere venir conmigo.

Sacó unas últimas fotos al puente y vuelta a Hiroshima. 

Mañana parece que un tifón, peor que el anterior, hará impacto en la costa de Japón. Espero que no me afecté para volver a Kyoto.

Anécdota del día: 

Cuando entraba en el castillo de Hiroshima, me he dado cuenta que había perdido la cazadora North Face que tenía atada a la bolsa. He desandado el camino y a medio kilómetro la he encontrado en un camino de tierra por el que había pasado. El caso es que alguien la encontró, la doblo y la dejo sobre una roca para ver si su dueño volvía a por ella. 

Esto en España es más difícil, sobre todo sí llega a pasar un político. 😉