Día 4 – Tokio

Hoy empezamos en el famoso paso de cebra de Shibuya. Como llegó pronto, no hay mucha gente. Visita obligada a la estatua de Hachiko. El famoso perro que acompañaba todos los días a su dueño a la estación de tren, y luego iba a buscarlo. Su dueño murió y el perro durante toda su vida, fue a la estación todos los días a esperar a su amo.

Ahora, la gente queda en este punto, como el lugar por excelencia donde esperar a alguien.

Hago una ruta triangular que me lleva a subir por Miyamasu-Zaka hasta Omotesando, donde están todas las tiendas de lujo. La de Prada es espectacular.

Voy al Oeste por Omotesando, parando en la multitud de tiendas. Especial atención a Kiddy Land, donde puedes encontrar todo tipo de cosas que los japoneses llaman Kawaii, que podríamos traducir perfectamente por Guai. Todo tipo de chorraditas de Hello Kity, Doraemon, Totoro, etc…mucho color rosa…un paraíso para regalos molones.

Sigo hasta Harajuku, para subir un poco al norte y pasar por la famosa calle de Takeshita Dori, donde todas las tribus urbanas de veinteañeros, compran sus modelitos imposibles…frikismo total.

Vuelvo sobre mis pasos para bajar hacia Shibuya por la Cat Street, calle tranquila con tiendas fashion. Sigo al oeste, más tiendas….Muji, Disney, Apple…

Entra hambre y justo me encuentro una cervecería de Kirin, la mayor cervecera de Japón. Hay que voy….cine introductorio sobre cómo preparan la cerveza y para adentro. Pizza, muy rica por cierto, y una Kirin negra, mejor todavía.

Después de comer, paso por otra tienda espectacular, Tokyu Hands, el DIY en su máxima expresión.

Ya es hora de volver a Shibuya….Ahora si, la marea humana es impresionante. Subo al Starbucks para verlo mejor. Que mogollón de gente.

Son las 4, y anochece a las 5:30. Decido ir a la isla de Odaiba, hay que aprovechar el buen tiempo.

Para ir cojo el tren no tripulado Yurikamome. Me pongo delante para ver el paso por el puente rainbow. Bajó en Daiba y directo a ver el Gundam…como mola.

Oktoberfest en Odaiba, mogollón de gente, música a tope y cervezas a “15€”. Paso.

Me encuentro a los rockeros haciendo sus coreografías…que bueno.

Visita a la estatua de la libertad y por los muelles…fotos espectaculares.

La idea era volver cruzando el puente andando, pero me da que muy largó. Vuelvo en el mismo tren y como me quedan fuerzas, pues a la Tokio Tower.

8 metros más alta que la torre Eiffel, más ligera, más moderna, más roja, pero…no más majestuosa.

Arriba que voy. Vistas espectaculares y la cámara echando humo.

Se acaba el día y ceno tarde con los lugareños en un garito de Asakusa.

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